Adhiriéndose a todas las declaraciones habidas y por haber en defensa de los derechos de los niños, el Tribunal dispuso celebrar el juicio a puertas cerradas, lejos del vil periodismo, aunque desnudó así otras cuestiones.


No voy a criticar. No me atrevo. Pues debo confiar en la Justicia, por más que ésta deje mucho que desear. No puedo atentar contra la República. Pero me da cosa esto que pasa.


Una cosa son los derechos y oportunidades, y otra, muy diferente, las capacidades y habilidades. Por mucho que queramos, nos esforcemos, y la Justicia nos lo garantice, la naturaleza siempre nos impone sus límites.


Es el resultado de defender lo indefendible. Así resultan las expresiones de los artífices de la derrota kirchnerista en Gualeguay una vez consumados los recuentos electorales.


En esta semana pasada hemos compartido momentos muy intensos en El Salvador. Fuimos convocados obispos, sacerdotes, diáconos, laicos de Pastoral Social y Cáritas de los países de América Latina y El Caribe.


El autoritarismo de Néstor y Cristina, ausente en los análisis de resultados electorales.


Luego de la estruendosa derrota del binomio Paola-Luis en 2015, el kirchnerismo local, de la mano de Carlitos Gálligo, no supo capitalizar las enormes oportunidades y volvió a hacer un papelón.


Así como lo hace cada dos años, el pueblo habló y, como siempre, la cuestión es si los políticos interpretan lo que dijo como lo que dijeron o como mejor les conviene.


Las guerras siempre dejan huellas que no se borran con facilidad. Quienes vieron cadáveres en las calles, poblarse cementerios o fosas comunes, cicatrices en los cuerpos, llantos, niños huérfanos, soledad, destrucción de escuelas, hospitales, hogares… Son imágenes imborrables de la memoria.


Curiosamente, en el mes del Niño, iniciamos un nuevo proceso que definirá su futuro, y qué mejor que asegurarles un buen porvenir votando en ese sentido, y no por percepciones egoístas en cuanto a lo inmediato.


A pocas horas de que comience el proceso eleccionario que terminará en octubre, esta instancia democrática se presenta más como una decisión moral entre el bien y el mal que como una elección tradicional.


Mientras los comercios de origen oriental no paran en su expansión en Gualeguay, la Intendencia, el Concejo y el Centro Económico celebran reuniones secretas para contener a los comerciantes en silencio mientras dure la campaña.


Cada 7 de agosto muchas Capillas, Parroquias, ermitas, celebran al Santo del pan y el trabajo. En algunos lugares hay varios horarios de misas y bendiciones a las que concurren multitudes de peregrinos; en otros, un puñado de fieles se congrega para rezar.


Más allá de algún muñeco que pueda sobresalir, en estas elecciones, donde se juega la vital composición del Congreso de la Nación, las disputas no son entre fulanos o sultanos, sino entre el pasado y el futuro, pero no todos así lo entienden.


En un par de semanas los argentinos somos convocados nuevamente a participar de la democracia por medio del voto.


Pensar que nuestro futuro está en las necias e indiferentes manos de los políticos oficialistas locales contribuye al espanto popular, en especial en quienes podemos volver a sufrir las perversiones y los abusos del pasado.


Hay palabras que de tanto usarlas van perdiendo densidad. Como una remera que se desgasta y ya no tiene el color intenso de cuando la estrenamos, o como la flor que va olvidando su perfume.


Los especuladores dentro del sistema capitalista son un actor fundamental y muy valioso. A primera vista puede que parezca algo extraño pero estos cumplen un rol muy importante y es el de ser los únicos agentes económicos, que ante momentos de extrema incertidumbre, están dispuestos a arriesgar su capital, eso sí, apostando siempre a obtener ganancias extraordinarias muy por encima del promedio.

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