En mayo de 2019, Bogdan firmó con Frigerio un acta acuerdo para la construcción de la Planta Potabilizadora en Gualeguay; a principios de este mes, Rubattino reforzó ese pedido ante el jefe de Gabinete de Alberto Fernández; y, la semana pasada, Bogdan volvió con el tema en el ENHOSA. A pesar de esto, por la millonaria inversión que significa, y las distancias políticas existentes, difícilmente pase de promesa.

El Papa acostumbra abrirnos su corazón y enseñarnos así a sumarnos en el camino de la alegría del Amor, del Evangelio. Cuando hablamos de sueños la mayoría de las veces nos referimos a anhelos casi imposibles de cumplir. Situaciones futuras tan deseables como “inalcanzables”.

Todo hace parecer que, en la actualidad, los crímenes se resuelven en facebook. Alguien publica los detalles del caso, unos publican en nombre de las víctimas y los testigos, otros abonan con conceptos sobre justicia, algún tercero aporta pruebas irrefutables, y, finalmente, cientos de jurados dictan condena. Pero esto nada tiene que ver con la justicia, donde somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario.

Desde hace un buen tiempo se ha instalado en la sociedad la idea de que todos los medios, y los periodistas, tienen una pertenencia política. Esto ha sido bien aprovechado para desacreditar la información circulante, ahuyentarles anunciantes, así debilitarlos, y sumir a la sociedad en la desinformación.

Es Gualeguay, sur de la provincia de Entre Ríos. Es noche de sábado, noche cálida de verano. El pueblo apura los trámites, a las diez comienza la fiesta. El Corso de Gualeguay es, en esta época, el punto de encuentro para propios y extraños. Un carnaval que fusiona fiesta y show, glamour y espuma.

Mientras son tendencia en el mundo las ciudades accesibles, como signo de real inclusión, Gualeguay, aunque destacada por sus políticas en discapacidad, aún está lejos de ser una ciudad inclusiva y accesible.

La modernidad, la globalización y las nuevas tecnologías pusieron en valor las imágenes y su tratamiento. Razonable, su impacto supera el de mil palabras. Pero, más allá de eso, el Estado no debe confundir los roles, ni olvidar el carácter público de sus actos y eventos. Cada uno de los actores debe cumplir su rol.

Solemos decir, y con verdad, que cada día es el día de la madre o del padre, aunque los conmemoremos de manera especial un domingo al año. De ese modo reconocemos su importancia permanente en nuestra vida, la familia, la sociedad. Mediante canciones, poemas, saludos, expresamos la gratitud ante la maravilla del amor que nos brindan en el origen de la vida y en el cuidado que reparten durante toda la existencia.

Estos días de violencia ovalada y lluvia etílica recordé mucho, y con una sonrisa, que, cuando éramos chicos, los grandes renegaban con nosotros, y se acordaban siempre de sus padres y su crianza. "Mirá si yo le iba a decir eso a mi padre", escuchabamos, y nos remarcaban: "a rebencazos nos sacaban". Es indiscutible que los tiempos cambian, el secreto es hacernos cargo de esos cambios y de que sean para mejor.

En esta actualidad de hogares monoparentales o ausentes por trabajo, de intromisión mediática, y de derechos a la marchanta, la conducta de los hijos dejó de estar en las manos de sus padres, y estos vagan a la deriva, en escalofriante soledad, y a merced de la suerte, mientras que el Estado, quien debe actuar en estos casos, mira para otro lado.

Hoy en día, ningún gualeyo discute el carnaval, ya que es nuestra fiesta popular por excelencia. Sea que la veamos desde Estación X, o desde el costado del circuito al final, los gualeyos no cuestionamos nuestros corsos. Ahora bien, más allá de eso, y nos guste o no, quienes vienen de afuera ven cosas que nosotros no vemos y deberíamos atender.

Como he jugado al rugby, al igual que mi padre y mi abuelo, y veo tanta ignorancia sobre su significado, me veo en la obligación de recordar qué es el rugby y qué un rugbyer, explicar la.existencia de energúmenos practicando éste deporte sin profesar sus valores, y destacar que, a diferencia de muchos otros deportes, el rugby no es un negocio.

Estaba sentado en la arena del balneario municipal. De su balneario, mirando hacia su río. Uno era parte del otro. Entre su laburo en la telefónica y el noviazgo con Marta, siempre tenía un rato para escaparse a visitarlo. Ahora que el Huguito le había dado el rancho para cuidárselo, podía estar más cerca.

Por mucho tiempo, que los gurises metieran los dedos en el enchufe fue un gran problema, ya que éstos no podían saber sus consecuencias, y, por eso, inventaron los disyuntores. Pero cuando los gurises empiezan a poder saber, alguien debería explicarles que el problema no se circunscribe únicamente a lo que se hace, sino, también, entre otras cosas, a no saber que pasa cuando se hace eso que quieren hacer.

Pasados los cincuenta, comenzamos a vivir la segunda mitad de nuestra vida. Se trata de una segunda oportunidad en la que, fundados en nuestra experiencia y motivados por la incertidumbre sobre lo que viene, podemos redescubrir el sentido de la vida. El hacerlo nos lleva a replantearnos nuestra propia existencia, y, de alguna forma, eso nos obliga a reinventarnos, como si renaciéramos a una nueva vida.

Cuando era niño me gustaban esos cuentos en los cuales había lámparas que al frotarlas provocaban luces fantásticas, acontecimientos maravillosos o hacían salir genios con poderes para conceder deseos. Los relatos eran muy buenos, y la imaginación ponía su parte fundamental para disfrutar la lectura.

La guerra civil es un modelo de conflicto violento de tiempo indeterminado entre dos bandos internos, enfrentados por cuestiones ideológicas o religiosas, de resultados trágicos, donde el factor de terror es la muerte y gana quien mejor lo tolera. Hoy en día, el poder desarrolló un nuevo modelo, explotando otro terror, tan funcional a sus intereses de dominio como el anterior, pero menos traumático para la sociedad y de durabilidad indefinida.

El argumento es aquello que le da sentido a algo, aquello que lo dota de contenido, y, por ello, es aquello que lo pone en valor. Las ciudades, hoy, se distinguen por ese valor, pues es lo que las hace interesantes, sea para los que viven en ella, o para los que las visitan. Gualeguay no es la excepción y su argumento se ha quedado en el tiempo.

Página 1 de 86