Hoy, 6 de diciembre, Don Omar Benvenuto cumple, o cumpliría, 67 años, y, sin embargo, seguimos sin saber nada de él, mientras la investigación sobre su incierto destino duerme el sueño de los inocentes en un despacho federal.

Más allá del sentido de esta cara fecha para quienes lo quieren bien, a quienes no lo conocíamos, más que cruzar un ocasional buendía, nos deja ese sabor amargo de la incertidumbre batida con injusticia e impunidad, seguido de un inevitable escalofrío.
El hombre, en el día de su cumpleaños, cumple 40 días de desaparecido, al cabo de los cuales, controvertidas medidas mediante, nada sabemos sobre qué le pasó, mientras que se pretende blandir un manto de misterio sobre algo que se antoja, según lo que se pudo conocer, como un caso con cuestiones aún por resolver.
Atrás quedaron los rastrillajes, la enfermera, los allanamientos, los políticos, e, incluso, el dilatado pedido de rescate de un supuesto colombiano, quedándole claro, por lo menos a la sociedad, que el hombre desapareció, o lo desaparecieron, sin dejar ningún rastro, y no se sabe porqué.
Hoy, la desaparición de Don Omar pasó a un segundo o tercer plano, camino al olvido, tapada por un mediático enfrentamiento entre los Erro y Lesca contra el Procurador García, mientras la supuesta investigación, contra la voluntad del propio juez, descansa a la espera de su archivo, condenada, vaya uno a saber porqué, por una fiscalía federal.
De este modo, esta causa, de controvertida investigación, va camino a sumarse al irresuelto crimen de Jorge Trezza, en ese podio de impunidad del Ministerio Fiscal gualeyo a cargo de Dardo Tortul, ahora premiado como juez.
Hoy, el empresario estará en el pensamiento de su círculo íntimo, pero, frente a la realidad de los hechos, no puedo menos que ponerlo sobre la mesa, desempolvarlo de ese olvido al que es condenado, vaya uno a saber con qué intenciones, para cuestionar que, en pleno siglo XXI, un vecino desaparece y a nadie, ni al Estado ni a la Sociedad, parece importarle.
Por mi parte, le deseo feliz cumpleaños a Don Omar, donde sea que esté, y con ese deseo va mi compromiso de no dejar apagar la incertidumbre sobre su destino.
Norman Robson para Gualeguay21