Para muchos gualeyos, desde hace casi dos décadas, el turismo viene siendo un sueño, y en la esperanza de que algún día Gualeguay sea turístico, aún siguen apostando. Tal vez por eso, las palabras del Intendente afirmando que el turismo acá "crece año a año" aún "les da cosa".

Si bien no existen datos ciertos y confiables sobre la actividad en nuestra ciudad, ni en un sentido ni en otro, sí podemos evaluar su evolución de acuerdo a algunos datos.
Por ejemplo, en los últimos cinco años, luego de la apertura de un mega-emprendimiento al norte de la ciudad, con 90 camas, ni la oferta ni la infraestructura crecieron en ningún sentido, y, si estos no crecieron, tampoco lo hizo la actividad.
Tan es así que, en este tiempo, se impuso la onda de las cabañas, dando a luz una serie de emprendimientos seducidos por un aluvión de turistas que llegaban a la provincia, pero hoy, muchas de estas, están alquiladas como viviendas atendiendo la demanda habitacional local, lejos de la actividad turística.
Ahora bien, en estos cinco años, ni la propuesta turística, ni el calendario, fueron ampliados, ya que el carnaval sigue siendo el mismo, el Puerto sigue siendo el mismo, mientras que algunas propuestas ya no están y varias cabañas se alquilan fijas por falta de oferta.
Por otra parte, en los últimos cinco años, ciudades entrerrianas que realmente tienen incorporado al turismo dentro de su agenda política, como Colón, Federación o Gualeguaychú, han crecido por arribada de su crecimiento demográfico y económico.
Es por esto que a muchos les llamó la atención que Bogdan diga que el turismo crece, siendo que esta ciudad abandonó su hermoso balneario, que tiene su camping cerrado, que su shopping está vacío, que la confitería frente a la plaza lleva años abandonada, que sus cajeros no tienen efectivo, que su gastronomía no acepta tarjetas, que después de las 14 no hay donde almorzar, que no es fácil desayunar, y que no hay forma de acceder a los riquísimos patrimonios naturales y culturales que poseemos.
De la misma manera, realmente sorprende que al intendente no le hayan informado que hace tres años ya que la afluencia de turistas se derrumbó en toda la provincia, y que, los pocos que hoy nos visitan, solo pernoctan una noche, y, algunos cuantos, se traen hasta la comida en una conservadora.
Por tales motivos, es de lamentar que alguien pretenda calificar a Gualeguay como ciudad turística solo porque apenas llenan su Corsódromo, si alcanzan a llenarlo, solo 9 noches de los 365 días, si no llueve, cuando, en realidad, no hay acciones públicas, ni se promueven privadas, que tiendan a completar un calendario turístico para todo el año, ni siquiera para consolidarnos como Capital de la Cultura, mucho menos para aumentar la inversión en infraestructura.
Por todo esto, escuchar las declaraciones publicas de Bogdan afirmando a los cuatro vientos que el turismo en Gualeguay "crece año a año", y que "estamos con preocupación porque no nos alcanza el alojamiento", fueron recibidas en la sociedad como una muestra de absoluta ignorancia o de alevosa mentira.
Con el objeto de corroborar todo esto, Gualeguay21 realizó un sondeo de opinión entre vecinos, empresarios y dirigentes locales, de modo de poder conocer sus visiones sobre esta realidad que afecta a nuestra ciudad y atañe a muchos gualeyos.
De ese modo, el sondeo arrojó que más del 80 por ciento de los contactados opinó que, sin lugar a dudas, decreció la actividad en nuestra ciudad, mientras que una decena de vecinos cree que puede haber aumentado algo, y otro tanto manifestó no saber nada al respecto.
En este sentido, apuntaron que, frente a esta caída del turismo en términos de cantidad de turistas, días y consumos, que lleva tres años, nada se ha hecho desde el Estado municipal para revertir la situación, ni recuperando espacios perdidos, ni impulsando nuevas propuestas, ni siquiera promoviendo lo poco en pie.
Tan es así que muchos coincidieron en que "estamos rodeados de ríos y no podemos disfrutarlos", a la vez que lamentaron que "no se explote la naturaleza, la pesca, y demás atractivos que tiene la zona", y condenaron que, durante todo enero y febrero, no se pueda hacer otra cosa que no sea carnaval. "¿Cómo es posible que en la capital entrerriana de la cultura, durante dos meses, no se permita ninguna otra propuesta para los sábados por la noche?", se preguntaron algunos.
Por último, muchos consultados apuntaron que el turismo en Gualeguay, para que rinda a su desarrollo, debería verse, y sentirse, haciendo colas en supermercados, pubs, comedores, boliches, etcétera, algo que acá no ocurre a pesar de contar con un potencial que podría colocar al destino Gualeguay, por sus patrimonios y su ubicación estratégica, al tope de las preferencias durante los 365 días del año.
Esta es la realidad de los datos ciertos y de lo que sienten los involucrados, una realidad que solo cambiará con políticas públicas acertadas y proyectadas a futuro de forma sustentable, y no porque lleguen las termas después de 15 años, o porque se adopte otro elocuente discurso. Solo cambiará si públicos y privados cierran filas detrás del mismo objetivo, algo novedoso que por estos lados nunca pasó.
Norman Robson para Gualeguay21