Se venían los carnavales 2013 y, tal como habían sido los últimos años, eran tiempos de negocios con la Municipalidad de Gualeguay en la provisión de productos y servicios para la tradicional fiesta.

En ese sentido, tal como todos los años, se armaron las correspondientes licitaciones y, entre estas, la concesión de la venta de la espuma dentro del Corsódromo, la cual resultaba la más atractiva por sus millonarias ganancias.
De este modo, en octubre de 2012, el entonces intendente, Luis Erro, y sus Secretarios, firmaron el Decreto Municipal 744/12 llamando a la licitación pública 11/12 para conceder la venta espuma a venderse en los corsos oficiales de 2013.
En el pliego de la misma, la Municipalidad se reservó el derecho a determinar la marca como el precio máximo del producto en cuestión., mientras que la oferta mínima estaba fijada en 40 mil pesos.
A dicha licitación se presentaron Carolina Caminos, cónyuge de un empleado de la Secretaría de Turismo muy alegado a los funcionarios, ofreciendo 50 mil pesos, y Pablo y Octavio Denardi SH, mayorista de bebidas de larga trayectoria local, ofreciendo 62.200.
En respuesta a estas ofertas, en noviembre de ese año, por el decreto 835, se adjudicó la licitación a los Denardi, pero exigiéndoles proveer un producto que no existía en el mercado: Espuma Rey Momo en envases de 440 cm3.
Pero, como se sabía que no podría cumplir con la exigencia, ni siquiera se molestaron en comunicarles el decreto a los Denardi, violando así la normativa vigente.
Por lo tanto, como los Denardi no pudieron cumplir con la licitación, rápidamente, con el Decreto 891 anularon la adjudicación, multaron a los Denardi, y los suspendieron como proveedores municipales, y, de inmediato, con el Decreto 913, llamaron a una nueva licitación.
Pero, en esta oportunidad no invitaron a nadie, violando así nuevamente las normas, y, como nadie se presentó, con el Decreto 961, el Ejecutivo la declaró desierta.
En esta instancia, en lugar de realizar un concurso de precios, tal cual lo establecen las normas, el Ejecutivo Municipal procedió a la contratación directa de Caminos para la venta de espuma Nashville a 12 pesos, sin pagar la concesión de 50 mil pesos que había ofertado.
Como se desprende de este relato, el cual se respalda con toda la documentación probatoria en manos de la fiscalía, los funcionarios, con la participación necesaria de la particular, agotaron todas las violaciones posibles para sacar del medio a los Denardi y adjudicarle la venta de espuma a Caminos, privaron al erario público de los, por lo menos, 40 mil pesos de la concesión, y pusieron un negocio millonario en manos de alguien sin trayectoria ni estructura comercial.
Es por esto que, como la mujer no tenía antecedentes ni como proveedora de la comuna, ni siquiera como empresaria, todas las sospechas recaen en que los funcionarios indujeron, o coaccionaron, a la mujer para que se preste como pantalla para un negocio propio de los funcionarios, quienes se repartirían entre ellos ganancias por un millón y medio de pesos, y, tal vez, de todo eso algún porcentaje sería para la mujer.
De confirmarse todo esto en el próximo juicio oral y público, y de resultar culpable de defraudación al estado, más allá de las insistentes apelaciones, el multiprocesado ex intendente gualeyo, Luis Alberto Erro, podría termina con prisión efectiva, a la vez que la comuna, si así lo disponen los Denardi, víctimas de la defraudación, deberá soportar una demanda civil de importante magnitud.
Norman Robson para Gualeguay21